He estado leyendo y releyendo algunas cosas que se han publicado, escritos y entrevistas, debates y opiniones varias y he estado haciendo una especie de autocrítica intentando coger una perspectiva de las cosas. Lo he estado haciendo, hasta que el bloguero Long, de Artes de Caballería, tan agudo, ácido y mordaz como siempre, lo resumió todo en una certera frase: ¿Pero esto que es?

En su blog relata una conversación con alguien cuya conclusión es que las Artes Marciales están condenadas porque quienes se dedican a su enseñanza no tienen ni la más remota idea de lo que dicen y hacen, salvo honrosas excepciones y que aquí, cada quien, se coloque del lado que le convenga.

Desde el punto de vista didáctico
Se pueden contar con los dedos de una mano los enseñantes de artes marciales que tienen alguna experiencia, conocimiento o bagage mínimo sobre modernas teorías, métodos y sistemas de enseñanza, que sepan elaborar un Plan de Estudios organizado y preparado para la personalización de cada uno de los alumnos.

Lo habitual y mayoritario es acogerse a un "Programa didáctico", que no es más que una recopilación de movimientos ordenada de menor a mayor dificultad, algo que siempre es subjetivo y que no permite la personalización.

Pongamos por ejemplo cualquier movimiento: Mae Tobi Geri, Irimi Nage, Hane Goshi... Una persona de características tipológicas atléticas o mesomórficas, con suficiente agilidad y entrenamiento, puede aprender a realizar esos movimientos de forma rápida. Por el contrario, a alguien con una tipología leptosómica o endomórfica, le será bastante difícil adaptarse a ese tipo de técnicas.

Tampoco el sistema actual y menos aún sus enseñantes, prestan la más mínima atención a otras características humanas: un temperamento basado en la somatotonia está predispuesto a la competición, al trabajo exhaustivo con fines deportivos, mientras que un temperamento basado en la cerebrotonia está más preparado para el estudio en profundidad de cada técnica.

Perdón por utilizar un lenguaje excesivamente técnico. Lo que quiero dejar patente es la gran ignorancia que predomina en este mundo de las artes marciales sobre los diferentes tipos y sistemas de aprendizaje, basados, precisamente, en las características personales que, por formar parte de la educación, morfología y condicionantes psicológicos de cada individuo, no pueden obviarse y aplicarse un "método estándar" que alguien inventó o creó en un momento determinado y adaptado a su propia idiosincrasia.


Desde el punto de vista técnico
Ultimamente se ha puesto de moda una palabra: "Tecnificación".  Ruego al lector que siga el link para saber exactamente el significado de la palabra.

Aplicar o introducir procedimientos técnicos en una actividad que, por definición, es puramente técnica, raya en la estupidez, a no ser que se esté empleando (mal) para referirse a la introducción de elementos científicos que redunden en una mejora técnica y del rendimiento físico.

Si es esto lo que se pretende, se necesitarían hacer grandes estudios de laboratorio sobre biomecánica, potencia, fuerza y cargas de trabajo. Además de un análisis exhaustivo de la correlación de fuerzas, los distintos vectores que componen sus trayectorias y los resultados, personalizados, de la aplicación de las distintas formas y técnicas de modificación de esas trayectorias, además de la cuantificación de los valores exactos que las diferentes formas y ángulos de impacto provocan.

Dicho en claro: Se necesitaría un verdadero estudio, de rigurosidad científica sobre los aspectos fisicos y biomecánicos sobre cualquier arte marcial, entendiendo por estudio científico todo aquel que tome un amplio campo de muestra y cuyos resultados sean extrapolables a otros individuos de características similares. Obviamente no lo hay.

Dudo mucho que exista un interés mínimo por hacer siquiera un estudio a pequeña escala, un trabajo personal que implique la mejora técnica de la enseñanza, aunque me consta que hay que lo hace para su mejora personal, pero ocurre que cuando esa persona, concretamente me estoy refiriendo al mencionado bloguero Long, publica esos estudios, es tildado de "hereje", "ignorante" y otros epítetos por el estilo, incluyendo la ordinariez y el insulto personal.

Desde el punto de vista técnico, el panorama es patético. A falta de ese estudio científico, la práctica de las artes marciales se acogen a la falacia "magister dixit" y se intenta revocar cualquier espíritu crítico acudiendo al "argumentum ad hominum". Dicho "en cristiano", como "el Maestro lo dice" es la verdad absoluta y el crítico es "un demonio, un fracasado, envidioso, rencoroso...", es decir, no hay posibilidad de debate abierto, clarificador, basado en criterios lógicos.

Sencillamente, no hay un estudio serio o mínimamente serio y, por tanto, no puede hablarse de "perfección técnica", "excelencia técnica" o "pureza técnica", dado que estos términos son objetivos y, por desgracia, solo se utilizan criterios subjetivos como argumento.

Desde el punto de vista tradicional
Puede y debe hablarse de puntos de inflexión en las artes marciales, concretamente dos: La transición a la modernidad (los llamados Gendai Budo, literalmente: caminos marciales de la era moderna) y el periodo de postguerra mundial.

Sin embargo, son mínimos, escasos, raros, los tratados de artes marciales que inciden en las diferencias entre los diferentes periodos, incluso en su mentalidad y formas tradicionales. Para encontrar algo que pueda dar argumentos, razones y explicaciones de la tradición japonesa, se debe bucear en tratados sobre historia y cultura y así entender que la mentalidad japonesa es totalmente diferente a lo que nos tienen acostumbrados a creer.

Ante la escasa, más bien nula, comprensión de esa mentalidad y, por tanto, de la tradición, se recurre a verdades a medias o al socorrido "yo pienso de que" que, curiosamente, se convierten en verdades absolutas. Un ejemplo más que notorio, generalizado y descriptivo es la relación Maestro-Alumno y, por extensión, la relación Senpai-Kohai.
En origen, esta tradición estaba basada en algo llamado "conocimiento", es decir que el Maestro o Senpai, tenía un conocimiento superior al del Alumno o Kohai, símplemente por la experiencia y los años dedicados al estudio y entrenamiento. Esta regla tiene sentido cuando ese estudio y entrenamiento han sido realizados con total y absoluta honestidad.

Sin embargo, en la época actual y con los avances científicos, técnicos, metodológicos y, sobre todo, de la facilidad del acceso a la información, la regla del "conocimiento" no siempre se cumple con toda exactitud. Imaginemos a un "gran maestro" centrado en su mundo, en sus técnicas y a un alumno inquieto que busca e investiga (seriamente, eso sí) siguiendo otras fuentes de información, lo cual era imposible en otros tiempos.

Si, según la tradición basándose en el conocimiento, el Maestro, tenía una mayor y mejor visión sobre las artes marciales, se le debía el merecido respeto a esos años de estudio. Pero hoy es muy posible que el "gran maestro" se haya quedado anclado en el pasado o perdido en su ego y el alumno haya alcanzado iguales o mayores cotas de conocimiento técnico y conceptual. Siguiendo la lógica tradicional, será el alumno quien merezca los honores.

Pero esto no es así, más bien al contrario: Existe una regla que se aplica de forma generalizada, si un alumno alcanza el mismo grado que el profesor, éste es ascendido automáticamente, puesto que se entiende que el alumno no puede superar al maestro. Lo siento, me parece absolutamente absurdo y anti tradicional.

Para remediarlo, no se buscan alumnos, en el sentido de personas que quieran aprender, que busquen conocimiento. Se buscan acólitos, discípulos, personas que se someten a la autoridad del "gran maestro" en función de un papel o un cinturón.

Despedida y cierre

Durante este tiempo, he intentado dar a conocer la tradición japonesa y, en este blog concretamente, aspectos, mayoritariamente ignorados, llamados Okuden o "nivel que no se ve", algo totalmente diferente al término "oscuro", "secreto", "oculto", "misterioso", por el que suele ser traducido.

Confieso que me he cansado. Son una escasa minoría los interesados en ese Okuden, en abrir los ojos para ver más allá de lo obvio.

Hace mucho tiempo conocí a alguien que visitó Grecia, la cuna de nuestra cultura. A su regreso me interesé por su viaje, para mi sorpresa contestó algo así como "Decepcionante, todo está en ruinas". Pues algo así ocurre en las artes marciales: se han convertido en sectas, más o menos místicas y que, en la mayoría de los casos, podrían calificarse de destructivas, toda vez que anulan la capacidad crítica e intelectual de sus seguidores.


Leo en una entrevista que alguien dice ser "Heredero", "Soke", porque su Maestro manifestó tal deseo. Al margen de que sea cierta o falsa la historia que cuenta, manifestar un deseo no convierte ese deseo en realidad. ¿Quien no ha jugado a algún juego de azar con el firme deseo, manifiesto y manifestado, de convertirse en millonario?

Leo un debate en el que se niega sistemáticamente la historia de las artes marciales, se ignora totalmente la tradición y se argumenta con tópicos y creencias sin base racional, histórica o documental. La tradición es el hilo conductor de las artes marciales y hay muchas cosas que permanece ocultas, repito e insisto en el sentido de que "no son vistas".

Se critica, por ejemplo, ciertas técnicas de Gozo Shioda en las que repele un ataque con un leve, mínimo, imperceptible, movimiento del cuerpo, sin embargo, esas técnicas no son invento de Shioda, ni siquiera el único que las realiza: son utilizadas, muy utilizadas, por los maestros de Kendo cuando entran en Tai Atari.

Por todas estas razones, cierro este blog, no sin antes unas cuantas recomendaciones para quien quiera acercarse al fascinante (desde mi punto de vista personal y subjetivo) mundo de las artes marciales tradicionales.

  • La Tradición, en cualquier cultura, se basa en su Historia, en el conocimiento ancestral y en costumbres adquiridas bajo unas circunstancias concretas. Si se quiere comprender esa tradición hay que, indiscutiblemente, profundizar en la Historia y la Cultura del pais o entorno que se desea estudiar.
  • El conocimiento de las artes marciales no se transmitía de palabra, sino por escrito, a través de unos rollos manuscritos llamados Makimono (rollo, cosa enrollada). El más habitual era y es el Menkyo Kaiden o "Licencia de enseñanza", que contiene los principìos básicos de la escuela. El Makimono de la Escuela, contiene su historia, sus principios y sus técnicas y solo es entregado al siguiente Soke de la Escuela, de forma tal que no puede existir un Soke sin un conocimiento exhaustivo de las técnicas e historia contenidas en ese escrito. El sentido de esta afirmación tan rotunda es razonable y lógico. ¿Cómo se puede considerar a alguien Maestro de una escuela si no conoce ni su historia ni sus técnicas?
  • Las artes marciales son todas diferentes, no existe una. No existe un Arte Marcial, existen formas diferentes de entender cada una de las especialidades de lucha, sea cuerpo a cuerpo o utilizando armas o utensilios. Por tanto y aunque tengan puntos comunes, una base común, no son comparables una escuela de Kendo con una escuela de Aikido.
  • De la misma forma que no se puede extrapolar la Lucha Canaria al Sumo, aunque tengan cierto parecido en fondo y forma, no se puede extrapolar el Karate (okinawense) a la lucha cuerpo a cuerpo japonesa, ya que partían de conceptos y supuestos totalmente diferentes.
  • Si se quiere, de verdad, honesta y sinceramente, aprender, practicar y profundizar las artes marciales tradicionales japonesas, primero hay que comprende y "traducir" al occidental lo conceptos orientales, segundo es imprescindible tener una idea  global y amplia de lo que el concepto "lucha", "combate" significa, encierra y ha evolucionado. No se puede aplicar un concepto de lucha basado en las circunstancias históricas y culturales del siglo XII en el siglo XXI, sin embargo, sin conocer lo antiguo no se puede profundizar en lo nuevo. No se puede intentar inventar y revolucionar la industria automovilística sin conocer el funcionamiento de la Máquina de Vapor ni las propiedades físicas de la rueda.

Y manifestando mi sincero agradecimiento a cuantas personas han seguido, aportado y criticado este blog, me retiro a seguir estudiando y profundizando los conceptos fundamentales de mi escuela que para quienes estén interesados son un grupo de 23 técnicas, llamadas Migi Nijusan Te, divididas en tres grupos: Kyômi Shote, Hote Shote y Kotori Te.

Confieso que me resulta vergonzoso comprobar que otros grupos de mi misma escuela ni siquiera han oido hablar de ellos, sin embargo y desde aquí, les ofrezco la posibilidad de estudiarlos, comprometiéndome a facilitarles una copia de la reseña de esos grupos y las técnicas contienen si, sinceramente, desean profundizar en el conocimiento de la escuela que dicen practicar.


Reitero mi agradecimiento personal, principalmente a mi grupo de estudio que me permite experimentar y corroborar líneas de trabajo cruzando la información con otros Maestros de Artes Marciales tradicionales y el apoyo recibido, muy especialmente a Santos Maza.



 
 
Si se me apura, la gran pelea o una de las más grandes, al menos, en las artes marciales esta polarizada en dos extremos: tradicionalistas y evolucionistas. Y sin embargo, a mi juicio, es el debate más estéril y mal planteado que existe, puesto que mientras los tradicionalistas ignoran u obvian que la tradición japonesa se basa en la adaptación a los tiempos (piénsese que fué o es un país que en 1868 estaba en la Edad Media, en 1945 plantó batalla a las Fuerzas Aliadas en igualdad de condiciones armamentísticas y hoy dia es una de las principales potencias mundiales en todos los terrenos), por otro lado los evolucionistas plantean cambios técnicos, superficiales, pero nunca en profundidad en los que se muevan los pilares sobre los que se asienta el Budo.

Los conocimientos sobre el cuerpo humano: la biomecánica, el aprovechamiento del esfuerzo, desarrollo muscular, etc., permiten pequeños matices a las antiguas técnicas, de modo tal que la figura del Maestro (Sensei, Shihan, Renshi, Hanshi...) pasa a ser una especie de entrenador físico con más o menos grandes planteamientos acerca del rendimiento físico. No me parece mal, que conste.

De los conocimientos teóricos, técnicos, tácticos, etc., de cada arte marcial, escuela, estilo, línea o subestilo no juzgo puesto que es algo inherente a cada uno, sin que exista un estándar y que permite ver desde grandes estafas hasta grandes técnicos en todas y cada una de las especialidades... Y en este preciso punto es donde está una de las raices del problema: Hoy podemos comparar las diferentes técnicas y tácticas y hacer juicios de valor, incluso críticas más o menos constructivas, independientemente de nuestro nivel de conocimiento.

Sin embargo: ¿Ese nivel es suficiente para hacer un juicio de valor? Doy por supuesto que todos dirán que sí.

Es difícil tener una opinión y un juicio de valor sobre el Budo en los tiempos actuales. Lo único que sabemos es que el Conocimiento y el Saber están ahí, aunque muchas veces no sepamos exactamente donde.
Desde mi particular punto de vista y tal y como ya he expresado muchas veces, el Budo, las Artes Marciales son una afición, una actividad que unos realizan como deporte y otros como forma de conocimiento. A los primeros nada que decir, los avances en la metodología y ciencia del deporte son prácticamente de dominio público y tan solo hay que aplicarlos.

Sin embargo, para unos y otros, parece (que se me corrija si estoy equivocado) que el tiempo no ha cambiado la forma de enseñanza y aprendizaje ya que con más o menos matices, el sistema sigue las mismas reglas:

  • Existe un Maestro (Sensei, Shihan, Reshi, Hanshi...) con un grado otorgado por X que es el líder del grupo e imparte y dosifica la información de la que dispone generalmente en función de un rígido programa didáctico heredado de las costumbres de la enseñanza reglada.
  • Existe un Alumno, depende de lo tradicionalista que se sea, clasificado en Senpai-Kohai o, al menos, en grados o niveles, de manera que no es demasiado habitual que un alumno considerado de bajo nivel acceda al conocimiento de niveles superiores
En la práctica esto significa que existe un rol activo: el profesor y un rol pasivo: el alumno, el cual no tiene poder de decisión sobre el acceso a la información salvo que lo haga a través de Youtube y otros canales similares, pero que, al carecer de juicio y sin nadie que le guíe correctamente, es incapaz de discriminar esa información separando el grano de la paja.
El modelo sigue los planteamientos autoritarios del pasado: La información es cerrada y es la "Autoridad" (Sensei) quien establece las reglas, uso y nivel de acceso a la información más o menos estrictamente basado en la regla decimonónica "Nadie debe preocuparse por el método de administración del superior". Por lo cual el método cierra todo paso a la iniciativa y ejercicio de la crítica lo que impide una actividad más creativa y autocorrectora.

Es lo que se conoce como "Sistema Monasterio" (nombre tomado de los métodos monásticos europeos de la edad media)
en una interpretación absolutamente errónea y muchas veces interesada de la tradición japonesa. En el lado opuesto está el "Sistema Académico" (nombre tomado del espíritu de academia griega y que Platón resumió en la frase "ninguna persona libre debe aprender nada como un esclavo")

Hackers

Aunque el término Hacker es confuso para la mayoría y dado que este blog es sobre Artes Marciales y no sobre informática, símplemente daré una definición general y, por tanto, matizable según los casos.
Hacker proviene de una palabra inglesa que viene a ser como "el que rompe una puerta a hachazos", se organizan en comunidades y grupos que colaboran entre sí para lograr acceso a "información oculta" y es éste punto el que me interesa destacar ya que Información Oculta sería una perfecta traducción de la palabra Okuden.

Antes de continuar, me gustaría aclarar algunos puntos: Internet, la Era Informática, ha supuesto una verdadera revolución social, no en el sentido político o puramente economicista (que en cierto sentido también) sino en el sentido de acceso a la información. Este acceso es rápido, inmediato más bien, fácil y barato, al alcance de prácticamente todo el mundo, sin embargo también está restringida por niveles llamados "de seguridad". En términos generales, un Hacker es quien, llevado por su afán de conocimiento e investigación, "rompe o transgrede esos niveles de seguridad" para acceder a la información que le es vetada. Se puede matizar si los métodos son más o menos éticos, pero creo honestamente que eso no es materia de este blog.

Lo que quiero destacar es que el fenómeno y la ética Hacker es un producto de nuestra era y que se opone frontalmente al sistema dominante y "tradicional", escolástico u ortodoxo. Son los hackers precisamente quienes dominan prácticamente las redes, incluída Internet, desde el anonimato y no los "Maestros de la Informática". Esta es la revolución de la que hablaba.

Entre los Hacker también hay clases; Wanabees, Lamers, Elite, Gurús..., la diferencia consiste en que no son títulos que otorgue X Federación, Asociación o ninguna clase de organismo público o privado, es algo que se establece por el nivel de conocimiento reconocido por la comunidad en general, porque aquí es donde reside la clave de todo: Es la Comunidad y no el Individuo lo que prima, una comunidad abierta, donde el conocimiento se comparte y cada quien aporta su grano de arena.

El método de aprendizaje es realmente simple: No hay Maestro y no hay Alumno, hay un proyecto, una experiencia que puede aportar conocimiento y a ella se unen quienes desean participar aportando lo que se tiene, es decir, el novato pondrá sus ganas y afán de saber, el gurú le facilitará el camino y entre todos lograrán el objetivo que será compartido para toda la comunidad, de modo que el Saber seguirá avanzando.

Curiosamente, aunque gocen de mala fama, en general, son quienes hacen avanzar y han provocado los cambios más espectaculares en nuestras vidas a través de la Informática y el Ciberespacio, puesto que sus investigaciones y modo de actuar llevaban a cambiar y mejorar los sistemas. A ellos se les debe, por ejemplo, el popular formato MP3
.

Esta es mi propuesta tras la larga introducción que espero se me disculpe, aprovechar las facilidades que nos da La Red para cambiar los métodos de aprendizaje, enseñanza y práctica de las artes marciales.
Para ello parto de las siguientes premisas:
  1. Quien desea comenzar a aprender cualquier arte marcial, lo hace con espíritu abierto, sea cual sea su motivación: deporte, afición...
  2. En Internet existen foros, personas con grandísimos conocimientos sobre cualquier aspecto de las artes marciales, desde el punto de vista Fisiológico, como Licenciados en Ciencias del Deporte, como de la Historia de las Artes Marciales, de la Cultura japonesa, de estilos y escuelas, etc.., de todas y cada una de sus características.
  3. La práctica y el conocimiento de las Artes Marciales, contiene muchos matices, algunos "secretos" llamados Okuden a los que no es imposible acceder a través de la información existente, pero fragmentada, por toda la red.
  4. Por tanto si existiesen comunidades Hacker, en el sentido de grupos de investigación sobre esos diferentes "secretos" podría muy fácilmente llegarse a mejorar técnica y humanamente en una experiencia enriquecedora, tanto física como mentalmente.

Personalmente, creo estar aportando mi grano de arena con este pequeño blog, pero tampoco tengo muy claro hacia donde dirigirme, salvo por supuesto la mejora de mi técnica, mi táctica y mi línea de entrenamiento. No soy el único, encuentro cada vez más gente en la misma línea, que tienen muy abultados conocimientos y que no les importa compartirlos, pero no encuentro un proyecto determinado al que unirme y supongo que existen multitud de ellos que a mí ni se me ocurren.

Obviamente, cada quien, estará interesado en su parcela, eso es obvio y encomiable, pero quizás en su búsqueda no ha encontrado un punto de vista desde el cual tener una mayor perspectiva para ampliar sus horizonte y avanzar más rápido en su camino.


Realmente no sé como llevarlo a la práctica, personalmente me gustaría recibir preguntas, propuestas, dudas, no sé, pero que mis respuestas no sean tomadas como dogmas, sino como puntos de partida para experimentar cosas y que esos resultados sean compartidos de forma que yo mismo pueda mejorar a través de, lo que decía, un punto de vista que no se me había ocurrido y, supongo que igual que yo miles a lo largo y ancho de La Red...

Dejo ahí la propuesta en firme.


Nota: La idea no es propia, sino tomada del libro "La Etica del Hacker" escrito por un filósofo finlandés llamado Pekka Himanen y publicado en 2001.

 
 
Que la vida es un viaje del que conocemos únicamente el inicio y que el destino final está en el cementerio es una obviedad, aunque a veces no seamos totalmente conscientes de ello.
Lo maravilloso de la vida es el viaje en sí mismo, las experiencias y compañeros de camino que vas encontrando a través del tiempo. Estos aparecen por casualidad o (para algunos) fruto de un plan predeterminado por algún dios con el objeto de dar una razón a nuestra existencia. Personalmente opino que por casualidad, pero que esa casualidad va teniendo consecuencias a medida que vas tomando decisiones, se supone que para eso existe el Libre Albedrío.

Hoy quisiera llevar mis reflexiones por distintos caminos, a raiz de diferentes experiencias acontecidas y que profundizan en esa idea tan nuestra de hacer nuevos propósitos para el año que comienza, que está a punto de comenzar.
Está claro, que cada experiencia es un cruce de caminos en que hay tomar una decisión y todas las posibles contienen pros y contras y, en cualquier caso, el futuro siempre es incierto, por tanto perdóneseme el posible desvarío de esta entrada. Les aseguro que no es tanto como parece, tan solo es una propuesta para que cada quien extraiga sus propias conclusiones, a unos les resultará pedante y estúpido, a otros puede que les sirva para forjarse un criterio y poder enfrentar situaciones parecidas en un futuro... a ellos es a quienes va dirigida esta entrada.


Como casi todos los occidentales, me he dedicado a hacer mis compras de navidad, para ser más preciso, regalos para celebrar el Año Nuevo, única fiesta que celebro realmente. Esto me llevó a una pequeña tienda de auténticos objetos japoneses, algunos antiguos, que es mi favorita, ya que la considero una especie de museo en miniatura. El caso es que, en otras ocasiones, me ha atendido una mujer occidental, pero esta vez fué un locuaz, simpático y culto japonés con el pude mantener una agradabílisima conversación sobre el verdadero significado de los objetos expuestos a la venta y que derivó en un autor y obra que, a pesar de ser realmente significativa y esencial para entender la cultura tradicional japonesa es bastante desconocida por la comunidad de las Artes Marciales, me refiero a Junihiro Tanizaki y "El elogio de la sombra" un libro revelador y recomendable en el que describe como la cultura japonesa huye de lo obvio para refugiarse en lo sutil, en lo que está a la vista, es decir en el Okuden.
Para el autor, la belleza está (por decirlo de alguna manera) en aquello que es visible a la luz de la luna, en lugar de aquello que brilla con la luz del sol, conceptos que definirían las diferencias entre la mentalidad japonesa y la occidental a mi modo de ver, la que (concretamente) España es "La tierra del Sol" en su acepción más tópica.

Por otra parte, un desagrable y estúpido incidente en las redes sociales, derivó en un enfrentamiento aún más estupido en el que mi instinto y mi personalidad me arrastraron a participar ya que contenían argumentum ad hominem, la forma más baja, soez e innoble de debatir bajo mi punto de vista y que me llevaron a la réplica, quizás desaforada. Aunque no me arrepiento.

Es ésta una forma muy corriente de debate, en lugar de presentar argumentos y razones lógicas, se presentan críticas al hombre, a la persona, cayendo en descalificaciones, muchas de las veces injurias y difamaciones merecedoras de denuncias ante el Juzgado de Guardia, pero ése es otro tema. Lo resaltable es que el debate siempre es sano, ya que la Verdad, tiene muchísimas facetas, no es algo en dos dimensiones, sino en tres o más aunque nuestra percepción solo sea capaz de distinguir entre luces y sombras ignorando las sutilezas y la belleza inherente a la miriada de matices que emanan de de ella. Me refiero a la Verdad y su aureola de medios tonos.

No quiero entrar en demasiados detalles, porque no merece la pena, pero a esos lectores que aún se están formando un criterio les pondría un solo ejemplo: Picasso. Es sabido que, en el plano personal, sus relaciones con las mujeres eran de todo menos ejemplares, criticar ese comportamiento no invalida en absoluto ser considerado un genio de la pintura, uno (quizás el más) de mayores referentes de la pintura moderna. Es decir, hay que distinguir y desvincular a la persona de su obra.

Es pública mi visión de las artes marciales: ahondar en lo tradicional y adaptarlo a los tiempos modernos. En esto no soy nada original a priori, solo que mi afición me lleva a investigar hasta llegar a las raices de lo tradicional y, partiendo de ahí, eliminar lo superfluo, anacrónico y "puramente japonés", me refiero a actitudes y formas que solo tienen sentido dentro de la cultura y la cosmovisión japonesa para adaptarlas a la mentalidad occidental sin perder la esencia original.

En estos dias he mantenido una larga conversación con quien, por decisión consesuada de todo mi grupo, es nuestro Doshu, o para ser más exactos Waka Doshu (líder en periodo de formación), que a la sazón es Taisho Negishi.
La conversación versó sobre muchos puntos, entre otros y precisamente, el cruce de culturas debido a su personal mestizaje el cual le otorga una visión más universal del mundo de las artes marciales, que puedo resumer en dos líneas de pensamiento:
  • Una, que a pesar de querer mantener intacto el espíritu de su padre (Yuichi Negishi), se da cuenta de que existen muchos grupos, con diferentes formas de entender y aplicar las enseñanzas recibidas. Sin embargo, todos tienen razón a su manera y, por tanto, esos matices deben quedar fuera de toda discusión para ser aceptados y englobados dentro de una única visión, precisamente la de haber recibido las enseñanzas de la misma persona aunque hayan evolucionado por caminos diferentes y, por tanto, mantengan su propia personalidad e identidad respetando las de los demás.
  • Otra, que precisamente cierra el círculo de esta entrada, que debido a su mestizaje y a las enseñanzas que siendo un niño recibió a través del ejemplo de su padre, siente que se le escapan muchos matices de las artes marciales al no entender del todo las claves culturales en las que se basan. Debido a ello, entiende, que debe profundizar en el conocimiento de esas claves para poder comprender bien todos ese conglomerado de luces y sombras, dicernir entre lo que se ve y lo que es.

Eso que se da en llamar Okuden.

En esta época se suelen hacer propósitos para comenzar el año, como occidental que soy, no escapo a esa costumbre y tras estas experiencias me llevan a tomar las decisiones que encuentro más coherentes con mi modo de vida y pensamiento.
Completar el trabajo en el que estoy inmerso actualmente de desentrañar las técnicas antiguas de mi escuela para incorporarlas a mi sistema didáctico adaptándolas a las necesidades y conceptos pedagógicos modernos.
Pero también, obviar esas críticas ilógicas y sin argumentación alguna ya que, por la misma razón, están deslegitimadas por sí mismas, vengan de donde vengan. Y hacer caso a estas otras que, como en el caso de Waka Doshu Taisho Negishi, vienen cargadas de argumentos, razones, lógica y coherencia.

En una palabra: luchar y mejorar... ya veremos por donde me lleva el camino...

 
 
A propósito de un más que magnífico post de Kohai-Do: este y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid o lo que es lo mismo, que están ya encima estas fechas dadas a la reflexión, buenos propósitos y todo eso, esas que unos llaman Navidad, otros Hanuka, otros Kurisumasu, otros Fiesta de Invierno... me gustaría compartir varias cosas que se me pasan por la cabeza y que talvez no tengan sentido o talvez lo tengan demasiado.

Parto de la premisa de que por muy Budoka que se sea, por muy Marcial que uno se sienta, ante todo y sobre todo somos personas y, como tales, vivimos inmersos en una sociedad, lo que suecede en ella nos afecta directamente, de igual manera que al albañil, barrendero, arquitecto, médico, abogado o cualquiera que sea su profesión u oficio. Es una falacia pensar que un "Sensei, Shihan o Gran Maestro" está o debe estar por encima de lo que ocurre en la sociedad como si viviese en una realidad paralela (si se me permite el juego de palabras en este caso sería algo para lelos)
Lo cierto es que, desde siempre, el Budo ha formado parte, como afición o profesión, de la vida y la sociedad, influyendo y siendo influído por ella. Influyendo en el Japón antiguo, por supuesto, siendo influído en todas las épocas.

En estos momentos, en la actual y moderna sociedad, hablamos demasiado a menudo de "Crisis (o falta) de Valores", culpando a gobernantes, políticos y a ese conglomerado abstracto que llamamos "sociedad" de los males que nos aquejan como si fuese algo ajeno, externo, exógeno sobre lo que no podemos actuar. Eso es servilismo, fatalismo, cobardía... y, en los casos más graves, un síntoma de trastorno psicológico que raya en la paranoia.

Otro de mis articulistas preferidos: Ricardo Mercado, escribía otro estupendo post acerca de "ese poderoso caballero llamado Don Dinero" señalando muy acertadamente como la ambición está en la raiz del problema y que esa Ambición está reñida con la (demasiado ajada) Humildad tan utilizada hipócritamente, un valor humano universal.

Relaciono las dos publicaciones: El servilismo, muchas veces, esconde un deseo inconfesable de convertirse en aquel a quien servimos, es decir, que la pretendida humildad solo es un disfraz soez y burdo, obsceno, de la Ambición. Se anhela el título de Shihan, Soke, Hanshi, Osensei, Gran Maestro o 
π para subir en la escala social, satisfacer las necesidades de Ego y, consecuentemene, la Ambición en su más materialista y ególatra acepción. Por supuesto que ni están todos los que son ni son todos los que están.

La segunda parte de esta falacia consiste en invocar otro concepto ajado y sobrevalorado: El samurai y su Bushido, otro soberbio disfraz que
Ricardo Mercado desmontó perfectamente en su Nota titulada: La cara oculta del samurai. En resumen y llamando a las cosas por su nombre: El Budo, hoy dia, es algo anacrónico e incoherente.
Anacrónico porque hace ya dos siglos que la casta samurai fué abolida, todos sus derechos y prebendas, su posición social, incluso el portar la katana (Decreto Hatorei) por tanto no tiene mucho sentido práctico hablar de Budo, artes marciales o cualquier otra cosa que no sea como una afición, un hobby, como quien practica Tiro con Arco o Esgrima,
Incoherente porque mientras dice seguir un código ético férreo y proclama como objetivo "hacer mejores personas para una mejor sociedad", no es fácil encontrar budoka que estén inmersos directamente en esa lucha. Todo se resume en "hazte de mi asociación que es la más guay porque lo digo yo" y mientras eso sucede seguimos quejándonos amargamente de como nuestra sociedad se deteriora sin mover un solo dedo.

Destacar y subir en la escala social, incluso buscar el bienestar económico es totalmente lícito, moral, legal y encomiable, no lo es hacerlo a costa del esfuerzo de otros, un ejemplo que se da también en el Budo: más licencias y más cinturones negros equivalen a subir en la escala social de la Federación, Asociación o XXX y si eso no es posible... nos inventamos un estilo, creamos una asociación y todo resuelto.
Pero, como decía, es lícito y moral, ahora bien, recapacitemos por un momento. Shihan (師範 no 師はcomo he visto por ahí escrito) significa "Modelo a seguir" y el problema es que esa traducción se corresponde con la realidad. Indefectiblemente el maestro es un modelo para el alumno y, como tal, imitará todos sus gestos y actitudes no solo en el dojo, gimnasio, tatami, sala de entrenamiento, sino en su comportamiento ante la vida.

Con lo cual si el profesor-maestro-shihan-renshi-hanshi-soke-etc., no es un dechado de virtudes, difícilmente podrá inculcar nada a sus alumnos. Técnica, si, ¿es éso suficiente?. Realmente y como he dicho antes, el Budo como tal es algo totalmente anacrónico, se podría interpretar como un mero y simple deporte, lo cual también es lícito, moral y encomiable. La vida deportiva es limitada, muy limitada, pero es un objetivo como cualquier otro y si es ésa la meta... que se diga claramente, Honestamente.
El Budo deportivo no es mayoritario, no atrae a grandes masas como el automovilismo, el motociclismo y no digamos el futbol u otros deportes, por tanto un Campeón Intergaláctico no va a llegar a convertirse en un ídolo de masas ni en un fenómeno sociológico tipo Belén Esteban o Justin Bieber, dificilmente va a poder influir en la sociedad por mucha voluntad que le ponga.

Por tanto, ninguno de estos postulados cumplen el slogan publicitario de "hacer mejores personas".

La crisis de valores en nuestra sociedad es un hecho cierto, aunque los diferentes valores a los que se refiere la frase sean discutibles u opinables. La Justicia es algo abstracto y lo justo o injusto, salvo en casos absolutamente puntuales, son puramente subjetivos, no hablemos ya de Justicia Social, un término realmente denostado en el siglo XXI. Honestidad es algo que solo se aplica al ámbito personal, uno es honesto consigo mismo o por mucho que lo intente solo conseguirá mostrar Hipocresía. Y lo mismo se puede decir de todos y cada uno de esos términos englobados en el Bushido.

Como decía al principio, nos encontramos en unas fechas muy especiales, al menos en nuestro entorno cultural y al menos en mi pais, España, hay muchos frentes abiertos en los que un Budoka puede (debe) inmiscuirse directamente: Pobreza extrema, falta de cohexión social, incomunicación, soledad... Alumos, amigos, familiares, conocidos, maestros... ¿Cuántos de ellos están pasando dificultades en alguna de estas facetas? ¿Nos hemos interesado en saberlo?

Bien, seamos prácticos y realistas, como Budoka no podemos cambiar el mundo y encabezar una revolución (Ya lo intentaron los Bóxers en China y fracasaron), pero sí tenemos capacidad para maniobrar en nuestro entorno cercano, en nuestros compañeros, alumnos, profesores, sempai, kohai de la afición o hobby que nos mueve y practicamos y, con ello "predicaremos con el ejemplo".


Shin-Gi-Tai
Otro de esos axiomas que se repiten hasta la naúsea: el primero de todos es Shin (心) o Kokoro, que significa corazón. El tristemente desaparecido Maestro Negishi dijo: "Shin es lo que distingue a un delincuente (malandro) de un budoka, porque los dos tienen buena técnica y buen cuerpo, pero solo el budoka tiene buen corazón". No voy a entrar en el significado exacto de la expresión "buen corazón" puesto que es interpretativa, depende de cuestiones morales incluso religiosas y soy un firme creyente de la Libertad de Culto y Pensamiento, pero aún así... Ya que nos preocupamos tanto por la técnica y ejercitamos tanto el cuerpo.... ¿Por qué no ejercitar el "buen corazón"?

Dejo la pregunta en el aire...



 
 
La mia no es una historia original, el que más y el que menos ha tenido el mismo viaje, con similares compañeros y similares anécdotas, por lo que esta entrada va dirigida a aquellos que comienzan su andadura más que a quienes ya llevan un largo trecho recorrido por aquello de aprender de experiencia ajena.

Empezaré casi por el final, expresando mi agradecimiento a las personas que más influyeron en mi formación guiándome por el camino correcto y a quienes nombraré por sus nombres completos en lugar de las iniciales que utilizaré para el resto:
Carlos Moreno, de Shotokan y Okinawa Kobudo, una gran persona, humilde donde los haya, trabajador e investigador incansable, no le importan los grados ni los títulos, maestro en uno de esos dojo/gimnasio de barrio, en los que ha formado y sigue formando excelentes karateka y Okinawa kobudoka. Sincero y abierto sin sombra ni resquicio de interés personal, el Budo es su pasión a la que lleva entregado toda una vida. A él le debo mi afán de investigación personal y un espíritu crítico basado en la Historia más que en la Leyenda.
Choyu Hentona, de sobra conocido. No he entrenado mucho con él, salvo algunas clases sueltas, por lo que no me considero su alumno, pero sí ha influído en mi pensamiento y en mis formas, alentando una investigación y una mentalidad que va más allá de la simple repetición de ejercicios y la imitación del modelo. A él le debo una mirada crítica, observadora, curiosa, en busca de lo importante por encima de lo superflúo y una desmitificación del papel de los Maestros.
Yuichi Negishi, tristemente fallecido en la más ignominiosa soledad y olvido por parte de aquellos que le deben todo cuanto son ahora. Un Gran Maestro con todas las letras, abierto, había logrado un extraño equilibrio entre su tradicionalismo japonés y el modo de vida y mentalidad occidental de modo tal que desmitificaba todos esos conceptos místicos y sobrevalorados situándolos en su justa medida. A él le debo una certera comprensión de qué es y qué significa realmente el Budo.
Toshiko Hirose, Maestra de Shado (Ceremonia del Té) y la personificación de la dulzura y la elegancia. Persona sencilla a quien no le gustan los halagos, prefiere pasar desapercibida, discreta y afable, siempre de buen humor aún en las circunstancias más duras. De ella aprendí el refinamiento, las buenas maneras, el verdadero sentido de la cultura y la mentalidad japonesa desprovista de adornos y banalidades, cotidiana.

Estoy en deuda con todos ellos, una deuda de gratitud que nunca podré saldar.

Mi andadura comenzó hace ya más de 35 años, cerca de 40, influenciado, como no, por la figura del momento: Bruce Lee, en una ciudad de la periferia de Madrid y mi única intención era sencillamente "aprender a sobrevivir" en un ambiente que podríamos calificar de hostil, aunque siendo sincero, a esa edad y con las hormonas revolucionadas, quería sobresalir y resultar atrayente al sexo femenino. Los grados y cinturones eran las plumas del pavo real. En estos 40 años han cambiado muchas cosas, la mayoría para ponerse en el lugar que les corresponde.

De JVA aprendí como NO debe
comportarse un budoka que se precie. Taimado e interesado, poniéndo sus intereses y visión personal por encima de la verdad objetiva. Engañando o, para ser exactos, llevando a engaño a cuantos creímos en él en un momento determinado, traicionandose a sí mismo y a quienes decía servir impúdicamente y sin atisbo de humildad ni fair play.  Da la espalda a la Verdad tomando únicamente aquellas partes de la Historia que, convenientemente tergiversadas, sirven para engrandecer su ya descomunal Ego no dudando en vilipendiar, incluso injuriar a aquellos de los que se sirvió en tiempos pasados. Ejemplo tópico y típico de Maestro-Dios.
LMV me enseñó a buscar información. Personaje culto, educado cuando convenía, animal político que sabía moverse en la delgada línea que separa el Bien y el Mal, su afán de brillar y deslumbrar le llevaba a no tener escrúpulos y manipular conciencias, hechos, incluso los buenos deseos de quienes le seguían. Fué, sin embargo un gran instructor de las técnicas básicas, puntilloso hasta el delirio, aunque su nivel técnico no estaba a la altura, su orgullo le hacía presentar a sus alumnos y seguidores como muestra y moneda de cambio.
PC era un buen hombre, honesto con reservas, con una gran fé en lo que hacía, aunque con más voluntad que cualidades técnicas. Llenaba sus lagunas técnicas disfrazándolas con lenguaje científico, tan pagado de sí mismo que era impermeable a otras formas de entender el Budo más cercanas a la realidad, despreciando ostensiblemente todo aquello que ponía en entredicho sus conocimientos extraídos de fragmentos incompletos de otras artes marciales.
MB era un estudioso de la cultura japonesa, de ella extraía cuentos y leyendas sobre las que dar tintes de verosimilitud a una historia en la que se mezclaban sin mucha habilidad
pasajes históricos, costumbres, conceptos mal entendidos y peor interpretados, mística, religión y folclore. Se aprovechaba del gran desconocimiento que existe sobre Japón y, para ello, basaba sus disertaciones y explicaciones en publicaciones de baja calidad y rigor que, sin embargo, son más populares que los ensayos más prestigiosos.
RC tenía una personalidad arrolladora y creativa, eso hay que reconocérselo. Su nivel técnico era bastante pobre, mediocre más bien, sin embargo sabía hacer de la necesidad virtud y llenaba sus lagunas a fuerza de creatividad. No ha sido el único con el que me he cruzado que hacía lo mismo. La creatividad es un don, un don que sabiendolo utilizar llega a confundir a quienes poseen escasa formación y un bajo nivel crítico pues llega a confundirse con la destreza.
LM era un personaje imbuído de Ego e idolatría, dueño de la verdad absoluta que había adquirido por ósmosis, por "tocar la túnica de Dios", no es que no tuviese técnica, la tenía, pero mucho menos de lo que él creía tener, hasta el punto de pensar que los demás no eran merecedores de su sabiduría e inventar leyendas sobre las que edificar su pedestal.

A lo largo de estos años he visto nacer y morir estilos y escuelas antes de su desarrollo, nombres que aparecían y desaparecían de las revistas y las publicaciones del sector. He asistido al deterioro del Judo, desde ser un Arte Marcial completo hasta convertirse en una sombra de lo que fué revestida de Deporte Olímpico y, me temo, que algo parecido está ocurriendo con el Karate y el Kendo, aunque de éstos queden grupúsculos que mantengan vivo el espíritu del Budo.
He visto nacer las llamadas MMA desde aquel primer intento llamado Full Contact, pasando por el Muay Thai y el Kick Boxing. No tengo nada en contra de ellas, como tampoco tengo animadversión por el Boxeo o la Lucha Grecorromana, solo que mis intereses van por otro lado ¿criticable? Es posible, pero es mi camino, el que yo he elegido libremente.

Y veo, con cierta tristeza, como el desconocimiento causa verdaderos estragos en los ánimos de los budoka noveles, como son pasto de desaprensivos que inventan lo que ya está inventado pero lo adornan en bonitos envoltorios que entran por los ojos y deslumbran a los incautos.

Por todo ello, me permito contar (veladamente) mi propia historia para que quede claro que no es oro todo lo que reluce, que la buena esencia se guarda en recipientes pequeños, que entre la arena puede encontrase un diamante o, en castellano puro y ordinario: de entre la mierda nacen las flores más hermosas.

¿Cómo diferenciar un buen Budo de un engaño? Precisamente en los Okuden. Uno de esos Maestros que tanto han influido en mi vida dijo no hace mucho tiempo: El Budo es arte, sutil, refinado... el Okuden es esa sutileza y ese refinamiento, desconfía de aquello que es demasiado obvio... En tu viaje encontrarás muchos compañeros, muchas flores de vistosos colores, pero también muchas piedras y recónditos vericuetos que te llevarán por caminos equivocados. Mantén siempre claro tu objetivo, sea cual sea, porque si no lo haces otro llegará que te inculcará el suyo...

 
 
Mucho han cambiado los tiempos desde el siglo XIX hasta la fecha y con ellos la mentalidad del Ser Humano. Mucho han cambiado los sistemas de enseñanza y los métodos de aprendizaje a pesar de que aún hay quien pretende aplicar los mismos preceptos de épocas pasadas. No voy a hacer juicios de valores sino, sencillamente, a presentar una situación que, a mi juicio, está equivocada.

Todas las tradiciones tienen una parte buena basada en el conocimiento adquirido y acumulado a través de generaciones, pongamos como ejemplo una explotación agrícola: el conocimiento tradicional enseña cual es la mejor época de siembra, de qué manera abonar el terreno o dejarlo descansar, cuando conviene realizar la cosecha, cuidados, etc... Sin embargo, el conocimiento científico, convierte (o debería convertir) una parcela de cultivo en una explotación agrícola.
Para ello aúna el conocimiento acumulado, no solo en la zona, sino en todo el mundo y en diferentes disciplinas, como la genética, de modo que mejora el aprovechamiento del agua, la elección de semillas más resistentes a las plagas, etc., de modo tal que, sin desdeñar el conocimiento tradicional, ofrece nuevas vías de mejora.

Lo mismo ocurre en todos los campos del saber y el Budo no escapa a la regla. El conocimiento científico analiza partes que la tradición no contempla y desnuda las técnicas de supersticiones y creencias ancestrales sin ningún fundamento.
Uno de los campos que incluso hoy dia sigue evolucionando es la Enseñanza.

No tengo nada en contra del método tradicional, directo, basado en una relación "singular" y no siempre bien entendida entre Maestro y Alumno, pero creo imprescindible la revisión de esa relación para adecuarla a los tiempos actuales, lo cual se hace, pero creo que de forma totalmente equivocada.

En el trasfondo de la cuestión existe un debate que hasta el momento se ha mostrado irresoluble: ¿Qué es Arte? y, consecuentemente: ¿Qué es Arte Marcial? Al margen de opiniones, el Arte en sí mismo implica Evolución, pintar hoy dia (por ejemplo) de la misma manera que los hombres del Paleolítico decoraban las cuevas no aporta nada, aunque se pueda tomar esas pinturas como referencia a la hora de buscar nuevas formas de expresión artística.

Ser un Maestro de un Arte, no implica dedicarse a la enseñanza de ese Arte y viceversa, enseñar un Arte no convierte al profesor en un Maestro Artista si se me perdona la expresión. Tampoco ser alumno incluso aventajado. Ni siquiera ser alumno del más reputado artista, sea cual sea la especialidad, convierte a nadie en Artista y menos en Maestro de Artistas.
El del Arte es, por tanto, un "camino" individual, que recorre el alumno en solitario tomando conocimientos según los encuentra. Para ser más preciso: buscándolos, aunque para ello debe ser plenamente consciente de sus propias limitaciones.

Ser Alumno implica recibir enseñanza, ahora bien hay que matizar. El aprendizaje de Budo es el proceso destinado a que el alumno adquiera determinadas habilidades y destrezas, el profesor o maestro es un guía en ese camino y un ejemplo de como aplicar los conocimientos que se adquieren en el proceso.
Concretando el proceso, sin adornos, se trata de que el alumno (en general) paga una cuota por esa docencia y "exige" que tales habilidades le sean dadas, lo cual no siempre se cumple, dado que no es algo material, sino que es el propio alumno quien debe adquirirlas mediante la práctica física y no un proceso intelectual o cognitivo. El profesor/maestro puede ser muy buen ejecutor, incluso poseer grandes habilidades docentes, si el alumno no experimenta, no practica por sí mismo, jamás adquirirá la habilidad necesaria e imprescindible.

Ocurre con mucha frecuencia que el alumno no se esfuerza en encontrar "su camino", sino que espera que éste le sea mostrado por el profesor del mismo modo que, por ejemplo, se enseñan las matemáticas u otra materia parecida. El Budo, como arte o habilidad, no es una ciencia exacta, ni siquiera obedece a reglas estándar dado que cada practicante es único física y psicológicamente, por tanto, partiendo de unas líneas generales, cada Budoka debería adaptar esas líneas a su propia idiosincrasia y el profesor/maestro ayudarle en esa labor, pero es una experiencia personal y, por tanto, el resultando no depende del profesor, sino del propio estudiante.

Okuden representa la última etapa del proceso de aprendizaje, aquella en que se descubren, deben descubrirse los múltiples matices de cada técnica y adaptarlos a las propias características, ya que todo método didáctico parte de lo general hacia lo específico de forma progresiva. Si el estudiante cesa en su labor de investigación, no ejerce un espíritu autocrítico o un afán de mejora, deja de progresar por muchas horas de entrenamiento que mantenga ya que esos matices no pueden ser inculcados, deben ser adquiridos.

Dominar todas las técnicas, habilidades y destrezas de un Arte,  es una labor de años, de miles de horas de práctica y aún así el resultado de convertirse en un Artista, en el sentido creador de la palabra, no está garantizado, no hay que llamarse a engaño. Existen grandes Maestros de Arte: pintores, escultores, músicos..., budoka, pero escasos Artistas, Maestros Artistas, que hagan evolucionar, o revolucionar, el Arte, que tengan una trascendencia real. Tampoco es obligatorio hacerlo.
El alumno debe tener claro su objetivo, tanto o más que el maestro, esforzarse en alcanzarlo aunque no siempre lo consiga... y es algo que, me temo, no es lo habitual en estos tiempos...
 
 
Se teoriza demasiado sobre el papel o rol que ejerce el "Maestro" de artes marciales. A mi juicio es uno de esos "falsos debates" que recorren las redes sociales con frases bonitas presentando al Maestro casi como un héroe que da la vida por hacer de sus alumnos los mejores (personas, campeones, maestros).

Vamos a hablar claro y que me perdonen quienes se sientan aludidos porque no es mi intención ofender a nadie, sino tan solo destruir mitos que nunca debieron existir. Así, sin vaselina ni anestesia, el Maestro es un señor que se gana el pan dando clases de artes marciales, si se deja la piel o no... eso unos más que otros.
Ahora bien, como cualquier profesor de cualquier materia, debería estar al tanto de todas las investigaciones en materia docente además de conocer suficientemente los detalles técnicos, tácticos y teóricos de la materia que imparte.
No es ningún héroe, tan solo una persona que presta unos servicios a cambio de un dinero. Lo cual me parece perfecto, legal, sano y necesario, siempre y cuando esta enseñanza se mantenga en el plano y límites de esta actividad. Me declaro absolutamente contrario a pretender inculcar unos valores éticos y, en muchos casos, religiosos, políticos, morales, etc., que en el mejor de los casos no son cumplidos por el propio Maestro y en otras ocasiones degenera en comportamientos e ideas sectarias.

Habitualmente y salvo excepciones, se sigue sin cuestionarse un sistema tradicional de enseñanza en el que el maestro es presentado como alguien que ha alcanzado "la maestría en el arte" y que explica o transmite el conocimiento exponiendolo de modo progresivo.
En la mayoría de las ocasiones, no hay un estudio previo sobre si ése es el mejor sistema, el que mejor se adapta al grupo de alumnos y a cada uno de sus integrantes de forma individual. Tan solo se sigue la inercia y se repiten las mismas actitudes y gestos que se vieron y aprendieron en la época de alumno.

Este sistema estaba bien en épocas pretéritas, en el Japón feudal por ejemplo, en las que la obediencia ciega y el individualismo eran considerados "lacras de la sociedad" y, por tanto, el Maestro era considerado como el ejemplo a imitar tanto en la práctica como en la vida ordinaria.

El Maestro era el único que tenía el conocimiento y lo dosificaba tal y como creía oportuno, los alumnos aceptaban el papel y se esforzaban (el significado de Osu 押忍) en seguir sus pasos emulando sus hazañas. Esta costumbre y forma de pensar se institucionalizó y materializó en ritos y gestos que han llegado hasta nosotros, aunque sin conocer muy bien su significado concreto.

Sin embargo, hoy, se contemplan otros cuatro modelos de enseñanza que se adaptan al alumnado, ya que es él el objeto de la acción docente, a su entorno, a su estilo de aprendizaje, etc. Teniendo en cuenta que el objetivo de las enseñanzas en artes marciales es modificar la conducta del alumno, especialmente los mecanismos de respuesta ante una situación de conflicto.

Para ello, se debe partir de una premisa que no siempre se cumple: El maestro tiene claro el objetivo de enseñar todos los detalles de la escuela o arte objeto de su acción docente. Desgraciadamente, en este punto es donde los Okuden forman lagunas insalvables, dado que nunca aprendió ese nivel, a veces ni tan siquiera ha oído hablar de él, de forma tal que no se ofrece una explicación clara, veraz, comprobable, de lo que se está haciendo y el por qué se está haciendo. Las lagunas se cubren con mitos y creencias erróneas.

El mayor problema que veo a esta forma de enseñanza es que limita absolutamente la investigación personal, cayendo en el "sistema dictatorial" del "esto es así y no se puede hacer de otra manera", actitud que fomenta la soberbia, la vanidad y, sobre todo, el Ego, además de ser el germen de actitudes y conductas sectarias y, quizás lo más grave, es que se está faltando a la verdad.

Porque la verdad es que las artes marciales son una secuencia casi infinita de permutaciones y combinaciones de distintos elementos que se adaptan a las circunstancias concretas de una situación concreta y son esos pequeños matices los que que conforman lo que se ha dado en llamar Okuden. Es decir, conceptos abstractos, como la Distancia, la Fluidez, incluso el Kime, van conformando el Arte de la misma forma que solo existen siete colores o cinco notas musicales, de como se combinen entre sí depende la creación de una obra maestra.

Otro aspecto de la enseñanza de artes marciales son sus objetivos docentes. ¿Qué se pretende que el alumno obtenga? Puede ser llegar a convertirse en un campeón, o un experto (sabio) en su técnica. No importa cual sea.
Si es el primer objetivo el que se desea, el nivel Okuden no tiene la más mínima relevancia, puesto que no es aplicable en situaciones de campeonato, donde la técnica está limitada por las reglas y normas dictadas.  Sin embargo son imprescindibles en el segundo caso... y se supone que el Maestro ha de ser un verdadero experto...

PD: Cuando he hablado de "no enseñar valores", debo matizar que es muy diferente según la edad del alumnado. Me explico: a un niño, incluso adolescente, inculcarse cosas como el respeto a los demás en un entorno multicultural (recordemos que los ritos de artes marciales no son otra cosa que formas protocolarias y de etiqueta japonesas) favorece un crecimiento sano. Sin embargo, los adultos ya estan formados (o deformados según cada caso) en valores y comportamientos sociales por lo que es innecesario insistir en ellos, si el propio alumno tiene interés los reclamará por sí mismo.  Todo ello sin caer en el caos, claro.

 
 
Quizás se deba a que de un tiempo a esta parte ando investigando documentación antigua del estilo que practico, el caso es que me encuentro especialmente sensible ante determinados temas como la "evolución", el Bushido, las escuelas, estilos y demás aspectos relacionados con la transmisión de las escuelas tradicionales sus métodos y sistemas de enseñanza.

En mis investigaciones, no puedo evitar encontrarme con información publicada por otros colectivos que practican (o dicen practicar) el mismo arte marcial, la misma escuela que yo y no puedo por menos que sentir vergüenza ajena y propia de lo que se allí se lee.

Confieso que siempre he sido y seré demasiado inconsciente, impaciente y ávido de conocimientos (algunos piensan que de notoriedad también) y debido a ello caí en mis primeros años en los mismos pecados que ahora leo, incluso debo confesar que alguna responsabilidad tengo en el caos informativo que existe. Mea culpa.

Que las artes marciales japonesas en general y los sistemas Ju (柔) o "suaves", es decir basados en luxaciones y proyecciones, tienen un origen samurai es una perogrullada de la que resulta incluso pedante vanagloriarse. Otra cosa muy distinta es que se aplique una correlación entre "practicar una actividad de los samurai" con "pertenecer a esa extinta clase social". Sería algo así como confundir "tener dinero en el banco (hacer uso de sus servicios)" y "ser banquero", obviamente no es lo mismo.

Sin embargo observo con una mezcla de rubor, desasosiego, ira, carcajadas y cosas parecidas, como personas que intentan parecer eruditos dando toda clase de datos "históricos" e invocando "conceptos superiores" o "valores transcendenes" tomados del código Bushido, faltan totalmente a la verdad... incluso a sabiendas. Y hago esta crítica, repito, siendo consciente de que yo caí en el mismo error, por desconocimiento, falta de datos e incluso porque se me facilitó información no veraz.

Por poner un ejemplo, siempre se ha afirmado, incluso por el propio Soke de la escuela, que su fundador fué alguien llamado Oni Kojima (omito el apellido por discrección), el resto es fácilmente deducible: la escuela continuó, luego el clan o familia no fué disuelto por Tokugawa Ieyasu, de lo que se infiere que este clan o familia no estuvo en contra de su shogunato. Si no estuvo en contra, lo más probable,  estuvo a su favor dado que no consta que ninguna de las familias samurai se mantuviese neutral en el conflicto que dió origen al shogunato.
Bien, disculpeseme el razonamiento tan largo, pero es revelador. El caso es que, a la vista de los documentos que estoy manejando actualmente, nunca existió alguien con ese nombre en la dirección de la escuela, como tampoco es cierto que siempre fuese parte del legado familiar estrictamente hablando. A partir de ahí cae el resto de la argumentación.

Por tanto, a mi juicio, insistir por activa y por pasiva en unos datos no corroborados y mantener contra viento y marea que son ciertos hace que se caiga en la prepotencia y la vanidad, además de en la falsedad, algo que va totalmente en contra de esos "valores universales" que se predican.

Pero este blog no va de eso... va sobre Okuden (el nivel interno, interior, "secreto", íntimo).
Lo que he relatado tiene que ver, aunque no lo parezca, sobre Okuden en el sentido más tradicional del término.

Desgraciadamente para sus practicantes, mi escuela está actualmente fragmentada en grupos independientes y todos reclamamos y proclamamos nuestra "autenticidad". No voy a entrar en esa "guerra" que no interesa a nadie, tan solo lo cito por si alguien se ve reflejado.
El caso es que, desde siempre, se ha mantenido como dogma una serie de movimientos que se originan en un ataque y una primera respuesta con Uke Waza. Siempre me chirrió, debo decirlo, aunque no tenía argumentos ni conocimientos suficientes para rebatirlo, así que mi trabajo de investigación técnica me llevó al Tsuri Waza, un movimiento muy utilizado en Kendo. Los documentos históricos me proporcionan un nuevo concepto: Hoshu Te (
捕手) del que jamás (como supongo que la inmensa mayoría) había oído hablar y que, sin embargo, parecen formar uno de los pilares en los que se asienta mi escuela.

Y aquí es donde comienza el Okuden...



La imagen corresponde a un Makimono, un pergamino que recibe varios nombres, pero que es conocido por el genérico que significa literalmente "cosa enrollada" o "rollo de papel". Suele ser una especie de "acta de la escuela", donde quedan registradas las bases fundamentales, los distintos maestros y las aportaciones que se van haciendo, por ejemplo técnicas tomadas de otro estilo o conceptos que se añaden. Dicho de otra manera, una historia de la evolución de la escuela y que se entrega al máximo responsable de la escuela, aunque existen otros Makimono, los Menkyo Kaiden, que son una versión "light" de éstos, no su copia literal que se entregan en señal de "haber aprendido todo lo relativo a la escuela".

Aclaro que esta forma de transmisión no es exclusiva de las artes marciales, existe en todas las actividades más o menos creativas japonesas, incluyendo, por ejemplo, la fabricación de kimonos (es solo un ejemplo, no sé si en este caso concreto existe).

El caso es que parece demasiado obvio que solo quien tenga acceso directamente a él y pueda leerlo e interpretarlo correctamente, tiene acceso al verdadero Okuden. Tradicionalmente, solo los Soke lo poseían y guardaban como un tesoro, siendo el objeto o propiedad más importante de la casa. Sinceramente no sé si sigue siendo así en la actualidad, aunque deduzco que en la mayoría de los casos sí lo es.

Igualmente me parece demasiado obvio que únicamente quien tenga acceso, pueda leerlo, interpretarlo y entenderlo correctamente, tiene datos objetivos para decir "qué es" y "qué no es" en esa escuela concreta, lo que no da es juicio para discernir lo relativo a otras escuelas o artes marciales.

Sin embargo, siguiendo la lógica japonesa, esta información no se da ni se deja vislumbrar a quienes no tienen los conocimientos necesarios. Me explico: La mentalidad japonesa se asienta en ese concepto abstracto que se suele definir genéricamente como -Do y que no es otra cosa que la experiencia directa, es decir, el estudiante o ávido de conocimiento, debe experimentarlo por sí mismo máxime cuando estamos hablando de habilidades y destrezas en los que de nada sirve el conocimiento intelectual, por tanto se restringe el acceso intelectual favoreciendo la experimentación, lo cual no deja de ser una forma más de filtro ya que si meramente se dedica a la repetición de lo que ve, no se está "experimentando por uno mismo", tan solo se está imitando y el Arte no consiste en imitar, sino en crear.
Por tanto, el conocimiento intelectual se deja para quien ha alcanzado un cierto nivel de experiencia propia y está en "el camino" para poder llevar el conocimiento de la escuela un paso más allá, lo cual implica evolución.

No todo es "bonito", el sistema es perverso aunque no dudo que fuese efectivo en la Edad Media. Limita la capacidad de análisis técnico y conceptual tan solo a unos pocos "elegidos" que serán quienes tengan todos los datos para poder afirmar o negar, situándolos muy por encima del resto, aún cuando haya otros más capacitados que ellos, técnica e intelectualmente, pero que dado el nivel de internacionalización de las artes marciales en general, puedan ser totalmente desconocidos para la "élite". Lo cual favorece el orgullo y la vanidad, el ego, por pertenecer a "los elegidos", en contra de la humildad que preconiza el Bushido.
Se debe confiar ciegamente en el criterio de una sola persona: el Soke que, sin embargo, puede que no sea objetivo, por el contrario, que sea fácilmente manipulable por una u otra razón, más aún en sistemas endogámicos como son las Otome-Ryu (entre las que se encuentra mi escuela) dado que su objetividad se vé limitada por la visión parcial de la familia, clan o feudo.
Por otra parte, impide la transmisión correcta del conocimiento a los occidentales por varias razones:
  • Suelen estar escritos en japonés antiguo, especialmente en el caso de los Koryu, ya que era el estilo de escritura de los intelectuales y eruditos de la época, además de utilizar kanjis específicos para la ocasión, por ejemplo los números: tres, san, en japonés corriente se escribe 三, sin embargo en este tipo de documentos se escribe 参
  • Utilizan figuras poéticas para describir técnicas o movimientos, algo también propio de una época en que eso era una prueba de refinamiento entre las clases altas e intelectuales, por ejemplo el Kata de Karate Gankaku que significa "Grulla en la roca" o Unshu que significa "Mano como las nubes" o la técnica Tani Otoshi "caída en el valle", de tal forma que sin las claves culturales de la época es francamente difícil, por no decir imposible, lograr entender correctamente el significado de tales conceptos abstractos.

No pretendo pintar un panorama desolador. No es imposible acceder a las claves del pensamiento japonés, tan solo hay que abandonar por un momento la mentalidad occidental y contemplarlo como lo que es: tan solo una forma más de ver e interpretar el mundo que nos rodea.

No hace mucho, alguien me pedía que le recomendase lectura sobre artes marciales que no fuesen los consabidos Gorin no Sho, Hagakure, etc..., no lo dudé y le recomendé que leyese acerca de la Ceremonia del Té. Parecería que le estaba tomando el pelo, pero no es así.

La forma cultural más refinada de Japón es la Ceremonia del Té. Un maestro de Chado debe ser hábil en algo que pasa desapercibido: crear un ambiente. Para ello debe dominar todas las claves culturales incluso sociales, de forma que el invitado (Okyaku sama) se sienta cómodo y se relaje olvidando por un momento todos sus problemas y quehaceres.
Para ello se elige cuidadosamente hasta el más mínimo detalle, desde la caligrafía que decora la pared hasta el kimono que se usa, pasando por cada uno de los utensilios que se utilizan. Un ejemplo: se trata de recrear la primavera, para ello se elige una sencilla caligrafía con una sola palabra: Semi (
蝉) que significa cigarra, se coloca un arreglo floral de flores silvestres y se utiliza un kimono de colores alegres sin llegar a ser chillones. El invitado al entrar, mediante estos elementos, evocará inconscientemente un campo en primavera y se sentirá relajado...

Así funciona la mentalidad japonesa: Okuden.

 
 
Decía uno de esos Maestros de verdad, que "lo más importante para aprender artes marciales es tener flexibilidad mental". Otro dijo: "se necesita tener ojos para poder ver"... ¿Qué conclusión se puede extraer? Personalmente opino que tienen razón, toda la razón, y que es imprescindible mirar sin prejuicios, con la mente libre y dispuesta a aprender de quienes saben, algo que a pesar de ser absolutamente lógico y de sentido común, no es lo más habitual...
Ocurre con demasiada frecuencia que, ante un movimiento cualquiera, el espectador o lector afirma categóricamente algo como "eso es XXX-Do" o "es ineficaz" o "es maravilloso". Las comparaciones son siempre odiosas, decimos en España, pero más cuando esa comparación se hace en función de lo que uno ya conoce. Es decir, se está creando un juicio partiendo de unas premisas preestableciadas y que no tienen por qué ser verdaderas. Es lo que se llama Prejuicio o Sesgos Cognitivos.

Un sesgo o prejuicio cognitivo se define como: " un efecto psicológico que produce una desviación en el procesamiento de lo percibido, lo que lleva a una distorsión, juicio inexacto, interpretación ilógica, o lo que se llama en términos generales irracionalidad, que se da sobre la base de la interpretación de la información disponible, aunque los datos no sean lógicos o no estén relacionados entre sí.
La existencia de sesgos cognitivos surge como necesidad evolutiva para la emisión inmediata de juicios que utiliza nuestro cerebro para asumir una posición rápida ante ciertos estímulos, problemas o situaciones, que debido a la incapacidad de procesar toda la información disponible se filtra de forma selectiva o subjetiva"

Dicho de otra manera, aquello que ya es conocido condiciona la interpretación de la nueva información llevando al individuo a un juicio erróneo, es lo que se llama Sesgo de Confirmación, es decir, que el cerebro busca solo la corroboración de las propias creencias, así si se piensa de antemano que lo más eficaz es el llamado "Atemi previo", se considerará ineficaz técnica que no conlleve ese atemi, igualmente se puede decir que los amantes del Karate, considerarán "absurdo", utilizar técnicas Aiki (que no Aikido) cuando puede resolverse mediante un certero y potente Atemi y, el propio cerebro, construirá todo un razonamiento lógico para demostrarlo.

El otro sesgo o error más habitual se llama "Sesgo de Información", todas las personas solemos tomar la información más acorde a nuestras ideas, rodeándonos incluso de otras personas que comparten ideas similares, con lo cual se refuerza la idea preconcebida creyendo que se ajusta a lo comúnmente aceptado, algo que no sucedería (o sucedería menos) si se recibiese información de otros puntos de vista.

Es decir, en general, se tienen los ojos vendados por las propias creencias, de manera que éstas se autoalimentan en el círculo de nuestros prejuicios y sesgos. Cada quien vé "su arte marcial" como el único eficaz, útil, verdadero o cualquier otro adjetivo que se nos ocurra, lo cual es lo lógico, puesto que, probablemente, sea el que más se adecúa a nuestras características físicas y psicológicas. Sin embargo, esa misma actitud cierra la puerta a nueva información que permita una clara percepción y, con ella, vías de evolución y mejora de la propia técnica.

Quizás se entienda mejor lo que quiero decir con algunos ejemplos.

El Karate de Competición.
Es muy obvio que a quienes les gusta y les motiva esta forma de ver y entender el Karate, encuentran en las competiciones una gran satisfacción y ven a los campeones como grandes héroes, en este contexto, un practicante (no importa el grado o nivel) de una forma de karate más tradicional será percibido como "malo", "tosco", "burdo", en el sentido de que no encaja con el juicio que se posee acerca de los valores éticos y estéticos de la competición.
Así se han perdido técnicas importantes y realmente eficaces como el Tzuki-Uke. Una técnica que consiste en lanzar un golpe de puño que desvía la trayectoria de un ataque en su recorrido. Es una técnica antigua, pero que hoy dia, en una competición, no sería tenida en cuenta por "Ai-Uchi" dado que, el espectador, no percibirá que el primer ataque no ha conseguido impactar, mientras que la defensa con Tzuki sí lo ha hecho.

El Aikido
Las palabras Aikido y Ueshiba parecen estar indisolublemente ligadas, de forma tal que pareciera que todo aquello que se asemeja a las técnicas de Osensei son Aikido y, por el contrario, aquellas que se alejan de esos postulados son "feas", "agresivas", "mal ejecutadas", etc.
Se olvida que Ueshiba Morihei no inventó nada, tan solo transformó algo que ya existía con anterioridad poniendo sus convicciones religiosas en ello. Cualquier estudioso del Aikido, puede comprobar que sus técnicas son diferentes antes y después de la II Guerra Mundial y, si eso no fuera posible, basta con aplicar cierta lógica para comprender que el Daito-Ryu existía mucho antes de que el Aikido fuese formulado.
A fuerza de esta creencia, se da por bueno el postulado contrario: el Jujutsu o Taijutsu deben "parecerse" al Aikido para ser tenidos en cuenta.


Se podrían poner miles de ejemplos de cada una de las especialidades de arte marcial, pero símplemente voy a dejar en el aire un hecho histórico para la reflexión:
Antiguamente, incluso hoy en algunos dojo o gimnasios, era costumbre enviar al alumno aventajado a entrenar con otros maestros, no solamente de la misma especialidad, sino tambien de otras, de forma que, el practicante, tuviese una visión lo más completa posible de lo que "podía" y "no podía hacer", en el sentido de sus características personales. De esa manera, el arte y la técnica evolucionaban y con ellos el propio practicante, sin embargo, hoy... ¿Cuál es la visión que tiene cada practicante de artes marciales?

Mucho me temo que la vista está demasiado enturbiada por demasiadas ideas preconce
 
 
Ni nos llevemos a engaño ni saquemos las cosas de contexto: Existir existen, o como diría aquel... "Haberlas haylas". Ahora bien, no en el sentido que se suele dar de "Técnicas Secretas" transmitidas en voz baja de Maestro a Alumno preferido o avanzado. Es mejor aclarar y comprender el concepto en toda su extensión y contexto.

Desde el punto de vista racional
El cerebro humano tiene lo que se llama "percepción selectiva", es decir: percibe aquello a lo que presta atención consciente o inconscientemente.

En primer lugar se suele partir de ciertos prejuicios (repito: consciente o inconscientemente), por ejemplo, el Aikidoka siempre percibirá la similitud de movimientos, el Karateka juzgará lo que ve desde el punto de vista de los principios básicos aprendidos, a lo que añadir la predisposición natural. Quiero decir: una persona agresiva percibirá como algo "hermoso" aquellas artes marciales, digamos, crudas, realistas; mientras una persona pacífica lo considerará como algo "feo", lo "hermoso" para ella serán las artes suaves de movimientos armónicos.

En segundo lugar, el afán, predisposición anímica o ansia por aprender hace que el cerebro fije su atención en los movimientos más básicos, digamos para entendernos los movimientos obvios, sin prestar atención a otras sutilezas, por ejemplo en un golpe de Shuto o Tegatana, prestará atención al movimiento global, incluso al punto exacto hacia el que se dirige el golpe, pero seguro que no presta atención al momento de Kime o el leve y sutil golpe de muñeca que se aplica al final, en aplicación del ritmo tensión-relajación.

En tercer lugar ocurre demasiado a menudo que el alumno "busca lo que quiere buscar". Si está interesado en los "puntos vitales", se fijará en el punto en que el maestro golpea, incluso puede que en el ángulo exacto. Si está interesado en perfeccionar su estabilidad, escudriñará los movimientos de pies y cadera... etc.

Por último los propios maestros, los japoneses especialmente. Ellos aprendieron sin explicaciones explícitas, como resultado de una experiencia personal, saben la técnica, la ejecutan a la perfección, pero inconscientemente, por tanto obvian esas peculiaridades técnicas que, para ellos, son naturales, no pueden ser de otra manera... Además de, en general, una escasa formación pedagógica en el sentido de saber qué y cómo enseñar.

Al hablar de Budo y Artes Marciales, nos estamos refiriendo a aprender una serie de habilidades y destrezas, además de ejercitar el cuerpo, cada individuo, cada persona, tiene sus propias características y necesidades, por lo que un entrenamiento colectivo se pierde en generalidades y el individuo (principiante-medio) carece de un criterio suficientemente formado para poder percibir el conjunto y el detalle al mismo tiempo. Si el maestro no le presta la atención que requiere y personaliza la enseñanza, se perderá en el laberinto de conceptos.

Desde el punto de vista contextual
Soy de la opinión (personal y quizás equivocada) de que todas las artes marciales son totalmente efectivas en el plano de la realidad cotidiana. Como este no es el tema que nos ocupa, lo dejo ahí simplemente y que cada quien opine lo que quiera.

Si de verdad son eficaces, entonces estamos hablando de habilidades, destrezas, técnicas que pueden lesionar, herir, incluso matar a otra persona, incluso a sí mismo. Es decir, en términos generales, hablamos de "actividades peligrosas" aunque sea aplicando el legalismo de "Legítima Defensa". Por tanto, el maestro (o profesor, como se prefiera) es responsable directo de a quien enseña qué cosa.

Con toda lógica, debería tenerse un cuidado exquisito para elegir alumnos con suficiente capacidad cognitiva, con un criterio ético suficientemente formado y plenamente consciente de su fuerza, que pueda discernir con claridad lo que está aprendiendo, para poder enseñarle (por ejemplo) a estrangular (Jime-Waza) a otra persona con el mínimo esfuerzo.

Se exigen certificados psicotécnicos y evaluaciones médicas para cosas cotidianas pero peligrosas, por ejemplo conducir; c
ertificados de penales para poder acceder a nociones de tiro con arma de fuego a pesar de (en España) estar absolutamente regulada la compra y tenencia de estas armas. Por lo tanto (siempre bajo mi punto de vista) no puede ser posible enseñar abiertamente como herir, causar un daño grave o la posibilidad de matar.

Desde el punto de vista cultural
La cultura japonesa pasa por ser hermética, el tópico del "desprecio al gaijin (extranjero con connotaciones negativas)". No es del todo exacto, aunque sí tiene cierta base.
Lo cierto es que los japoneses, especialmente los maestros de artes marciales y no marciales, se muestran bastante reacios a enseñar a extranjeros y foráneos, para lograrlo, se debe demostrar sin dejar ninguna duda el verdadero interés por aprender.

En los casos de "Escuelas Abiertas", se enseñan las bases comunes, pero siempre "se queda algo en el tintero" que el alumno tiene que descubrir por sí mismo y si lo hace, pasará al siguiente nivel, ése es el examen, aunque no sea patente. Esto ocurre especialmente en las artes tradicionales.
Personalmente puedo decir que pasé cuatro años practicando las técnicas básicas de Shodo, mi maestra me corregía y me daba muestras que yo trataba de imitar. Cuatro años después, viéndome practicar, se decidió a enseñarme los puntos clave de la escritura con tinta china y dos años después me presentó a su propia Maestra para que me diera una clase magistral.
Una vez que el alumno ha demostrado su verdadero interés por aprender y una capacidad de sacrificio, Paciencia y Tesón para ser precisos en el lenguaje, además de mostrar sus verdaderas intenciones por las que desea aprender esa actividad o arte, puede que se convierta en lo que se llama Uchi Deshi o Alumno Interno, esto quiere decir que se traslada a vivir en casa del maestro, al que ayudará o servirá en las tareas domésticas. (El famoso "dar cera, pulir cera")

Durante el tiempo que permanezca como Uchi Deshi, "vivirá" la actividad, es decir, todo lo cotidiano se convertirá en una forma de aprender. Un Maestro de Karate contaba como aprendía a podar las ramitas de arbustos utilizando técnicas de golpeo en su tiempo como "alumno interno". En mi época de estudiante de Ikebana, mi Maestra aprovechaba los paseos por parques y jardines para mostrarme las líneas naturales y las formas de combinar elementos.

El Camino (Do-Jutsu)
Se habla demasiado a menudo y con demasiada facilidad del término "Do (道)" como un camino espiritual y místico, el problema es que se confunden términos. La religión oficial y autóctona de Japón es el Shinto (神) que significa literalmente "el camino de los dioses" por lo que, a pesar de que el vocablo se aplica con connotaciones budistas, lo cierto es que "todo" lo japonés es un "camino", en el sentido que da, por ejemplo, Machado en su poema "caminante no hay camino..."
El misticismo aquí no tiene mucho que ver con el concepto que se usa para describir el "camino místico" de Santa Teresa de Jesús y otros místicos de nuestro Siglo de Oro, se trata más bien de una experiencia vital que no religiosa.

¿Qué tiene esto que ver con las Okuden? Un poco de paciencia, voy con ello.

Para entender todo el conjunto hay que remontarse hasta finales del siglo XV y principios del XVI, en esa época surge la persona que realmente revoluciona la cultura japonesa: un monje budista y Maestro del Té, llamado Sen no Rikkyu, éste monje es quien comienza a utilizar el vocablo "Do" en el sentido budista del término y aplicado a la enseñanza y práctica de una actividad artística y/o recreativa: la Ceremonia del Té (Chado o Shado), convirtiendo el Jardín de Té en una metáfora viviente y palpable del "Camino", lleno de simbolismos y "obligando" al invitado a recorrer sus distintas fases o etapas antes de llegar al "sancta santorum": el Chasitsu o Habitación de té, donde tendrá lugar la Ceremonia propiamente dicha. Durante todo el recorrido la habitación, la sala, la cabaña en realidad, permanece oculta a los ojos del invitado.

La Cereremonia de Té (Chakai) es la actividad más refinada de toda la cultura japonesa, pero explicarla me llevaría a otro lado, baste decir que las altas y cultas, entre las que los samurai ocupan un lugar preeminente, se aficionan a ella y así se contagian de sus conceptos, especialmente el del Do.

El aprendizaje clásico de un Do sigue las siguientes etapas:
- Una de iniciación llamada Nyumon (entrada) o Shoden (primer nivel) que consiste en la practica repetitiva del Kata (la forma) puliendo hasta el mínimo detalle. Esto se hace por imitación.
- Una segunda llamada Chuden (nivel medio) en la que se entiende que el practicante asume la forma como propia, que los movimientos le son totalmente naturales y en la que se van añadiendo pequeños detalles como la integración de otros elementos que van conformando la estructura total.
- La última etapa se llama Okuden (nivel interno) en la que el estudiante debe introducir su propia personalidad en cada movimiento, en cada detalle sin romper ni desviarse de la esencia del arte. Es decir, trascender de la forma para quedarse con la esencia.

Una vez superadas estas tres etapas se entrega el Menkyo Kaiden o diploma/certificado de transmisión, que significa que el estudiante ha aprendido "el camino" y ahora debe recorrerlo solo.

En resumen:
Okuden existe, está "oculto" que es diferente a "secreto", es la esencia, el principio básico o como se le quiera llamar, del arte/actividad que se practica. Encontrar esa esencia forma parte de la experiencia personal de cada individuo.

Para ello hay que "vivir" esa actividad, arte marcial, no en el sentido de practicar contra adversarios reales, aunque es otra manera, sino de "pensar" con la mentalidad de un guerrero. Con un ejemplo quizás se entienda mejor, si se ha intentado aprender otra lengua que no sea la materna, se habrá comprobado que, al principio se tiende a traducir literalmente, de forma casi inconsciente primero se piensa la frase en la lengua materna y se traduce al idioma que se quiere expresar.
Pasado un tiempo y mucho estudio y práctica se aprende a "pensar en otro idioma", de forma que el cerebro ya no traduce, sino que se expresa directamente en la lengua aprendida, incluso añadiendo giros idiomáticos propios y juegos de palabras. En este caso se ha llegado al Okuden del idioma.
 

    Autor

    El Cuervo o Cayetano Sanchez, practicante de Artes Marciales e investigador en japonología, experto en diferentes aspectos de la cultura japonesa y manifestaciones artísticas


    El libro que recoge los principales conceptos del Budo con la interpretación occidental y analítica de El Cuervo.
    Disponible en versión digital e impresa:

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    The concepts and sentences related with the martial artes, since the western and analytic look of El Cuervo.
    Avaible in digital and printed edition:

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    Printed Edition, English version in: Amazon, Create Space, Google Play y Google Books.

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